Durante el gobierno de Graco Ramírez, la desaparición y posterior asesinato del joven Oliver Wenceslao Navarrete llamó la atención de las familias que buscaban a sus desaparecidos. Navarrete había sido identificado por sus familiares, pero las autoridades retuvieron su cuerpo por un tiempo porque “lo necesitaban para la investigación”. Después de mucho insistir, el subprocurador le dijo a su madre que su cuerpo había sido enviado a una fosa común en Tetelcingo, Morelos. En la fosa común no sólo estaba Oliver sino varias decenas de cuerpos enterrados de personas cuyo paradero desconocíamos.

El caso anterior abrió un abanico de posibilidades sobre lo que podría estar pasando con los cuerpos que resguardaba el Estado y sobre dónde podrían estar quienes nos faltan en Morelos. En 2016 y 2017, los colectivos de familiares lograron participar en la exhumación de los cuerpos de esas fosas comunes, que estaban en Tetelcingo y Jojutla. El documental Volverte a Ver, dirigido por Carolina Corral y producido por Magali Rocha, ahora disponible en DocsMx, narra esta historia y es testigo del proceso por el cual Tranquilina Hernández, Angelina Ramírez y Edith Hernández tuvieron que pasar para buscar a sus hijas y hermano.

El documental nos muestra la participación del Estado en la cadena de desaparición de personas a través del uso irregular de fosas comunes y la creación de fosas ocultas. Volverte a Ver funciona como una ventana para entender las dimensiones de la crisis de personas desaparecidas en Morelos, desde Data Cívica quisimos contextualizar la situación de violencia que azota a la entidad desde los datos públicos

¿Cuántas desaparecidas hay en Morelos?

En abril de este año, la Comisión Nacional de Búsqueda hizo público el portal del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas en México (RNPDNO), el cual nos permite conocer, al día de hoy, las cifras sobre las personas ahí registradas según su estatus: desaparecidas y no localizadas, localizadas con vida y localizadas sin vida. Este registro llegó este año para revelarnos las cifras que desde 2018 desconocíamos y que el Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia (CENAPI) antes registraba.

Los registros del RNPDNO sobre las desapariciones ocurridas en el estado de Morelos, como muchos de los estados del país, acumulan una mayor cantidad de registros que el CENAPI. A finales del mes de septiembre la Fiscalía General de Morelos realizó una carga masiva al portal del RNPDNO de registros de desapariciones que ocurrieron en el periodo de 2002 a 2020. La diferencia entre los dos registros (el área sombreada) se acentúa y se hace mayor en aquellos años en los que aumenta el número de registros, independientemente de su estatus. Esto significa que las cifras de desaparecidos en el estado no se deben a las reclasificaciones entre estatus de personas a raíz del nuevo registro, sino que responden a la tendencia en la intensidad del fenómeno .

Según estos datos, en 2013, cuando Graco Ramírez gobernaba el estado, se vivió una ola de violencia que dejó el mayor saldo de personas desaparecidas en los últimos 10 años. Todos los casos de desaparición que vemos en el documental son de esta época. Cabe mencionar que, dada esta información, en 2020 las desapariciones en la entidad han aumentado drásticamente.

¿Cómo son los municipios de Morelos en términos de desaparición y otros delitos?

Si analizamos el caso de Morelos por municipio, Temixco, Cuernavaca, Xochitepec y Jiutepec cuentan con las mayores tasas de desaparición de personas, pero solamente en Temixco es mayor la desaparición de hombres que de mujeres. Llama la atención Xochitepec ya que las desapariciones de víctimas mujeres son 1.38 veces mayores que las de hombres. Cuernavaca, donde desapareció Mireya Montiel Hernández, hija de Tranquila Hernández, es el municipio morelense con una mayor tasa de mujeres desaparecidas.

De los cuatro municipios con más desaparecidos, sólo Xochitepec tiene también una tasa muy alta de homicidio y feminicidio. Desde luego, estas cifras son sólo lo que se llega a investigar y no podemos ver toda la cifra negra, pero de entrada diríamos que, mientras en el caso de Xochitepec puede que las desapariciones se expliquen con violencia generalizada, en casos como Jiutepec, Temixco y Cuernavaca no parece ser así. Las fosas que aparecen en el documental se encuentran en Jojutla y Cuautla. Estos municipios resaltan en la tasa de trata de personas y delitos contra la libertad personal.

Los hombres y mujeres que desaparecen en Morelos

En el documental vemos retratados los casos de desaparición de dos mujeres y un hombre. En general, en la mayoría de los estados del país el porcentaje de hombres registrados como desaparecidos es mayor que el de mujeres; pero en el caso de Morelos es al revés: el 53% de las desapariciones registradas en Morelos son de mujeres. Al juzgar por el total de los casos acumulados de desaparecidos que publica el RNPDNO, el sur del país es un lugar peligroso para las mujeres, siendo Campeche, Tabasco y Chiapas los estados donde la mayor proporción de desaparecidas son mujeres.

Las tendencias en las desapariciones de hombres y mujeres en Morelos han sido muy parecidas en los últimos diez años. Sólo en 2016 y 2017 las desapariciones de mujeres dejaron de superar a las de hombres. Esta tendencia parecería hablarnos, inicialmente, de que el fenómeno al que se deben las desapariciones es el mismo. No obstante, si analizamos los registros según su estatus de desaparición, los hombres tienen una mayor probabilidad de ser localizados sin vida que las mujeres. Esto puede significar que algunas desapariciones de mujeres pueden tener una naturaleza distinta que las de hombres. Por ejemplo, puede que las desapariciones de las mujeres tengan un objetivo distinto al de los hombres y este objetivo requiere que sean mantenidas por vida con más tiempo.

A pesar de que en 2019 los registros reflejan un periodo de relativa paz, más del 80% tanto de hombres como mujeres que desaparecieron ese año siguen sin ser localizadas. Este hallazgo resulta desastroso y desalentador para las familias, que siguen exigiendo –a tres y cuatro años de la exhumación de los restos en las fosas de Tetelcingo y Jojutla respectivamente– justicia. La localización sin vida de sus seres queridos es una desgracia para las familias, pero es aún mayor el dolor de no saber dónde están. “Un duelo como tal es cuando tú entierras a alguien. Tienes un cuerpo, algo que te diga que esa persona es tu ser querido y sabes dónde, puedes ir a verlo. Yo no tengo un lugar a dónde hablar, aunque lo hago todas las noches, no sé si me escuche” relata Angy, madre de Viridiana quien sigue desaparecida desde 2012 y figura entre las mujeres que siguen sin ser localizadas en Morelos.

 

El gobierno de Morelos aún tiene una gran deuda con la sociedad por las personas que aún se encuentran desaparecidas. Volverte a Ver no sólo cuenta una historia de fosas en Morelos, sino que contribuye a entender con mucha mayor profundidad la experiencia de miles de familiares de desaparecidos en todo el país, donde las labores forenses y de búsqueda quedan a manos de las propias víctimas ante la incapacidad del Estado de hacerse cargo de la crisis que ellos mismos han creado. Tranquilina, Angelina y Edith se entrenaron como peritos forenses para poder participar en la exhumación de cuerpos en las fosas de Tetelcingo y Jojutla en busca de sus hijas y su hermano.

Madres y familiares del colectivo “Regresando a Casa Morelos” y el colectivo “Unión de Familias Resilientes buscando a sus corazones desaparecidos.”, con la ayuda de expertos forenses y una artista visual, comparten en la campaña del documental “Volverte a Ver” una serie de postales que integran información sobre cada persona que desenterraron de la fosa común de Jojutla con la finalidad de ayudar a otras familias a encontrar a sus seres queridos. Las postales incluyen medidas de las personas ahí enterradas ilegalmente, así como vestimenta, tatuajes, accesorios, entre otros elementos que pudieran ayudar a la identificación.

Mientras que los esfuerzos de las familias son cada vez mayores y más sofisticados, el gobierno de Morelos sigue sin dar resultados sobre las muestras de ADN recabadas en 2017 de los cuerpos exhumados en Jojutla. La violencia en Morelos no ha cedido sino que ha aumentado, y los registros de personas desaparecidas se encuentran en niveles que no veíamos desde 2014.

Tranquilina Hernandez, madre de Mireya, Ángélica Rodríguez, madre de Viridiana, Edith Hernández, hermana de Israel, se unen a las familias y personas que exigen justicia y verdad, pero parte de esta verdad la tienen y buscaron con sus manos. “Aquí está la verdad” dice Edith mientras sostiene la carpeta con todas las anotaciones sobre lo encontrado en las fosas, “La verdad la tenemos nosotras. ¿Qué vamos a hacer con la verdad? Claro que esto es un camino de resistencia, de ver quien se cansa, pero nosotras no nos vamos a cansar”

Volverte a Ver se encuentra disponible en territorio nacional del 8 al 25 de octubre en el 15º Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México con un costo de 30 pesos y una proyección gratuita el próximo 18 de octubre a las 19h.

 

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