En Noroeste el ataque empezó el domingo 20 de septiembre. Arrancó como algo “casero” y se fue sofisticando hasta llegar al punto en que el sitio se saturó completamente el lunes siguiente. Tomamos algunas medidas habituales en este tipo de ataques pero, aún así, el martes ya no pudimos contener la embestida. Para entonces ya sabíamos que desde el 19 de septiembre otros medios como Revista Espejo, Reacción Informativa, Riodoce y Línea Directa, también habían sido objeto de ataques similares.

Se denominan como ataques de denegación de servicio (DDoS) y buscan agotar los servidores de los sitios web para inhabilitar temporalmente a los medios de comunicación. Según la información compartida por los cinco medios, todos experimentaron solicitudes de acceso inusualmente altas (entre miles y millones según cada caso) con peticiones que aparentaban provenir de la India, China, Rusia, EE.UU. y otros países de Europa oriental. Es muy difícil determinar un origen común del ataque, pues se usan “botnets” o computadoras “zombies”: una red informática que se controla remotamente para enviar contenido malicioso o realizar solicitudes masivas.

ARTICLE 19 documentó siete ataques de esta naturaleza en el primer semestre del 2020, la mayoría contra el portal Animal Político. Sin embargo, como señala su comunicado, “esta es la primera ocasión que se documentan ataques simultáneos contra cinco medios de una misma entidad federativa, y en un periodo de tan sólo 72 horas”.

El único patrón en común que tenemos hasta ahora es que los cinco medios se ubican en Sinaloa y, salvo el sitio de El Debate que afortunadamente no reportó ningún ataque, todos son medios locales que concentran buena parte del tráfico en línea del estado.

Un ataque simultáneo de esta escala no es nada común. Se necesita dinero y ciertos recursos tecnológicos para realizar una agresión de ese tamaño y, sobre todo, de manera sostenida por tanto tiempo. Todavía este fin de semana, Noroeste siguió recibiendo ataques que logramos contener pero no sin dejarnos afectaciones en nuestra aplicación móvil, por ejemplo.

Las preguntas son obvias: ¿quién tiene los recursos, las capacidades técnicas y la maldad para realizar un ataque así en Sinaloa?, ¿con qué objetivo?, ¿qué clase de contenido pretendían acallar?

No puedo dejar de señalar el contexto preelectoral de Sinaloa y la lucha de fuerzas e intereses políticos, empresariales y criminales para estar en la boleta en el 2021. En ese contexto, el ataque simultáneo a los medios de Sinaloa lo único que hace es enrarecer el ambiente, agregar incertidumbre e infundir temor en el gremio periodístico y, de manera indirecta, también en los ciudadanos que ven afectado su derecho a saber y estar informados.

A reserva de seguir investigando de dónde proviene, interpreto el ataque como un mensaje poderoso. Una señal que nos advierte que el próximo proceso electoral en Sinaloa no estará libre de tentaciones de censura, golpes bajos y manos negras. Un proceso que ya empezó. El mensaje es para los medios que se atrevan a ser críticos y para todo aquel que aspire a participar y competir en las elecciones del 2021.

Tampoco hay que perder de vista que en la lucha político-electoral la ingenuidad estorba y que siempre hay alguien dispuesto a rebasar los límites de la ética y los derechos de los demás con tal de acceder o conservar el poder. Para medios y periodistas: habrá que estar alertas y cuidarse mucho.

Las autoridades locales y federales no se han pronunciado en torno al tema aún cuando tienen una responsabilidad de investigarlo. A los medios afectados nos toca interponer las denuncias con la mayor evidencia posible y a los ciudadanos exigir su derecho a estar informados sin que poderes fácticos se los impidan.

Al silencio informativo que alguien busca imponer en Sinaloa, se suma el de sus gobernantes que no son capaces de fijar postura.

Por último, el ataque a los medios importa por el peligroso mensaje que manda, pero sobre todo por la consecuencias concretas del mismo: cientos de miles de personas dejaron de informarse durante los tres días que duró el ataque a las plataformas digitales de cada medio y eso pone en peligro nuestra vida democrática, algunos pudimos seguir informando a través de redes sociales y plataformas tradicionales como la radio y el periódico impreso.

De cara al proceso electoral que viene en Sinaloa es útil recordar lo que señala Marta Peirano en su libro El enemigo conoce el sistema: “los derechos civiles son los que garantizan la participación de los ciudadanos en la vida pública de una democracia: el derecho a la libertad de expresión, de prensa, de asociación, de reunión y al secreto de las comunicaciones”. Las negritas son mías.

@AdrianLopezMx

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