Mantener un mensaje claro, sin distractores, centrado en la prevención y las acciones de salud pública, contemplando un futuro asociado al SARS-CoV- y manteniendo a la vacuna en el horizonte, “como la mejor esperanza”, son las recomendaciones que hacen los investigadores de la UNAM.

Samuel Ponce de León, coordinador de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia del Coronavirus, explica que, en los próximos 12 a 18 meses, habrá que ajustar las actividades cotidianas al reto epidemiológico que representa el COVID-19.

“En seis meses, hemos visto cómo ha ocurrido una gravísima sucesión de infecciones, que alcanza hoy más de siete millones de casos en el planeta, casi medio millón de muertes, y para México se han acumulado más de 100 mil casos y más de 10 mil decesos”, resumió.

En la discusión académica “100 días de pandemia en México”, Ponce de León advirtió que las acciones de salud pública no deben desvirtuarse en el actual concierto de superficialidad, politización y denostación, porque ello confunde y no ayuda a informar y orientar a la población.

Desde el 30 de enero, la UNAM creó esta comisión para dar seguimiento a la información científica y académica que se genera sobre la nueva enfermedad provocada por el SARS-CoV-2.

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Se trata de una iniciativa que ha generado una plataforma en línea con entrevistas cortas a sus investigadores que explican de manera breve y sencilla las implicaciones de la pandemia en distintos sectores.

Durante la charla de los 100 días, Ponce de León dijo que la demanda hospitalaria es el principal indicador para el desconfinamiento. Esto en referencia a la vigilancia epidemiológica en servicios de urgencias, dado que las secuencias de brotes seguirán durante 2021. “Eso no significa que tengamos que estar necesariamente confinados, sino sobrellevar la relación que minimice el riesgo, teniéndolo siempre presente”, aclaró.

Foto: GRACIELA LÓPEZ /CUARTOSCURO

Oficialmente, el coronavirus aterrizó en la Ciudad de México, el 22 de febrero, vía Italia. Un individuo de 35 años regresaba al aeropuerto internacional capitalino, luego de haber pasado siete días en Bergamo. En el corte de caja de las acciones que ha emprendido la UNAM, incluso anterior a ese anuncio, destaca que se ha reconocido la importancia del conocimiento científico y humanístico, de la educación y de la cultura, como guía central para orientar la participación social

A partir del 24 de marzo, la Clínica de la UNAM para el Diagnóstico COVID-19 entró en funciones. Al 31 de mayo, ha recibido 3,100 llamadas telefónicas, ha dado 2,800 citas y aplicado1,206 pruebas, de las cuales dos de cada 10 fueron positivas. 

Se trata de una iniciativa que da atención a la comunidad universitaria. El desglose del perfil de sus pacientes muestra que 54% son estudiantes, 30%, académicos y 16%, personal administrativo y trabajadores. Del porcentaje de estudiantes, 45% son de posgrado en residencia médica.

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Yolanda López Vidal, coordinadora del Programa de Diagnóstico SARS-CoV-2 de la UNAM, explica que se trata de estudiantes médicos residentes en distintas sedes hospitalarias. “Así apoyamos a quienes, en nuestra comunidad, están más expuestos y ven por los demás”, comentó. 

La investigadora detalló que en la implementación de diagnósticos, cada vez más certeros y tempranos, se introdujeron pruebas complementarias como una evaluación de la capacidad olfativa, que ha sido útil para identificar a personas asintomáticas, que en sus registros representan 12.6% de sus pruebas aplicadas. 

La UNAM realizó también dos encuestas sobre percepción de la pandemia en población general (3,158 personas ) y en personal de salud (424 profesionales hospitalarios). En la primera, 89% de los encuestados consideró que la pandemia es un problema grave. En la segunda, 7% dijeron haber recibido insultos o agresiones por su labor.

Los matemáticos universitarios también han estado muy activos para poner a disposición de las autoridades sus modelos y cálculos para mejorar la toma de decisiones frente a la pandemia. 

José Antonio de la Peña, del Instituto de Matemáticas de la UNAM, ha escrito un análisis minucioso sobre cómo la colaboración entre matemáticos, científicos y médicos es una aportación de la pandemia en beneficio de la sociedad. 

“Miles de investigadores están haciendo significativos esfuerzos poniendo a disposición pública cientos de documentos de carácter científico, algunos de ellos con actualizaciones casi permanentes como, por ejemplo, el seguimiento de la pandemia a través de búsquedas online”, anotó en “De la ‘Dama de los Murciélagos’ a la curva ‘domada’”.

“Escribo estas líneas en junio de 2020. Los datos de contagios diarios siguen en aumento y no parecen mostrar el esperado punto de inflexión. (…) El tiempo que faltará para el fin de la pandemia es el mismo que se necesitó del principio de la pandemia para llegar al máximo —esto es otros 150 días, esto sólo en caso de que se mantengan las condiciones de higiene utilizadas hasta ahora”, de acuerdo con De la Peña.

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Los investigadores de la UNAM sostienen su convicción en que la pandemia es un problema que requiere de la atención multidisciplinaria. Los hallazgos de sus científicos muestran que la nueva normalidad deberá estar acompañada de buenas prácticas de higiene entre la población y medidas de distanciamiento social. 

El evento alarmó a miles en Costa Rica. A las nueve de la noche del 23 de abril de 2019, el cielo se iluminó y se sintió una fuerte explosión.

Segundos después cientos de pequeñas rocas cayeron a la Tierra. A esa hora Marcia Campos Muñoz descansaba en su casa cuando escuchó una serie de golpes en el techo.

El ruido y los aullidos de su perro la sobresaltaron. Pero el susto aumentó por el fuerte estruendo de la parte trasera de su vivienda. Al revisar encontró en el piso una roca caliente y con un intenso olor a gas de cocina.

Marcia vive en la comunidad La Caporal de Aguas Zarcas en el Cantón de San Carlos, ubicada 57 kilómetros al norte de la capital de Costa Rica.

Y lo que vivió fue la caída de un meteorito que según especialistas era del tamaño de una lavadora, aunque se partió al ingresar a la atmósfera de la Tierra.

Los fragmentos literalmente bombardearon la propiedad de Marcia y perforaron el techo de su casa.

“A la señora le apedrearon su casa desde el cielo, literalmente”, le dice a BBC Mundo Gerardo Soto Bonilla, investigador de la Escuela Centroamericana de Geología (ECG) de la Universidad de Costa Rica.

La caída de rocas espaciales es algo común. De hecho, decenas llegan a la Tierra todos los días. La mayoría se destruyen antes de llegar a la superficie.

Pero éste no, ahora el objeto se ha convertido en un valioso tesoro para los científicos.

El meteorito contiene elementos similares a los que existían cuando se formó el sistema solar y además parte de su composición tiene origen orgánico.

Rocas como ésta cayeron hace miles de millones de años en la Tierra y según algunos especialistas pueden ser una de las claves del surgimiento de la vida en el planeta.

Por eso la importancia del meteorito de Aguas Zarcas, llamado así por la zona donde cayó.

Los fragmentos fueron recuperados por los pobladores de la comunidad y especialistas de la Escuela Centroamericana de Geología. La virtual cacería permitió reunir unos 27 kilogramos de trozos de roca.

El fragmento más grande que se recuperó pesa 1,800 gramos, pero su mayor valor es la información que contiene.

El meteorito que cayó en Aguas Zarcas es un condrito carbonáceo, una variedad muy rara y de alto valor científico.

De hecho, en la historia de la geología sólo se han recuperado 504 de este tipo de rocas, según el investigador de la Universidad de Costa Rica.

Los condritos carbonáceos contienen el único registro de la composición geoquímica de los primeros años del sistema solar.

Al analizar los fragmentos recuperados en Costa Rica se descubrieron componentes de carbono orgánico, pero que tiene un origen inorgánico.

Es un proceso que se remonta a los primeros momentos en la formación del sistema solar, dice el investigador Soto Bonilla.

“El carbono original se formó a partir de la fusión nuclear en las estrellas, el origen es totalmente inorgánico” explica.

Al analizar los fragmentos también se encontraron minerales que en su estructura molecular contuvieron agua, así como otros componentes como sulfuro con níquel.

Otro descubrimiento fue que la composición general de la roca contiene isótopos de oxígeno muy parecidos a los que existen en el Sol.

Los condritos carbonáceos se consideran fundamentales para estudiar la edad y composición del sistema solar.

Las rocas como la encontrada en Aguas Zarcas son ricas en carbonos, pero además contienen moléculas orgánicas como aminoácidos que son uno de los componentes básicos de las proteínas.

Un elemento fundamental fue el carbono estelar. “Como tiene una habilidad muy alta para asociarse con otros elementos lo llevó a mezclarse con otros elementos”.

Algunos de ellos fueron oxígeno, nitrógeno e hidrógeno, por ejemplo. La reacción química “empezó a formar las moléculas que dan origen a lo que son los seres vivos”.

Un proceso que, al paso de millones de años, permitieron el surgimiento de vida en la Tierra.

De hecho según la ECG el meteorito de Aguas Zarcas puede tener una edad cercana a los 4,560 millones de años.

Hay otro elemento que aumenta el valor científico del bólido: el momento en que cayó a la Tierra y la rapidez como se recuperaron los fragmentos.

Los condritos carbonáceos que cayeron hace decenas o cientos de años, al momento de ser recuperados perdieron la mayoría de los componentes orgánicos.

Un ejemplo es el meteorito de Murchinson que aterrizó en Australia en 1969 y que se consideró uno de los mayores hallazgos para conocer la historia del sistema solar.

La roca, sin embargo, fue manipulada en varios momentos y además sus componentes se contaminaron con los de la Tierra, o se perdieron con el paso de los años.

Además, explica Soto Bonilla, la tecnología de ese momento no permitía analizar por completo las partículas orgánicas, algo que hoy sí es posible.

En el caso del bólido que cayó en Costa Rica existe una amplia oportunidad de aprovechar al máximo la información que contiene.

“Está fresquito, acaba de caer”, dice el investigador de la ECG. “Nos da la oportunidad de analizar esos componentes que vienen prístinos del sistema solar porque cuando entra a la Tierra tienen muy pocos cambios”.

Los componentes orgánicos creados hace miles de millones de años se conservan casi por completo. “De allí viene la importancia del meteorito de Aguas Zarcas”.

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