Nota del editor: En una primera versión de esta nota el colectivo PTFY señaló que la resolución del caso había sido de la jueza Karla Alexandra Domínguez Aguilar. Pero más tarde precisaron que en realidad quien la emitió fue el juez Ricardo Alfonso Morcillo Moguel.

El Juzgado Tercero de Distrito negó un amparo presentado contra el Congreso de Yucatán por realizar una votación secreta que impidió la aprobación del matrimonio igualitario, debido a que los integrantes del colectivo demandante no habían “acreditado” ser miembros de la comunidad LGBT+.

Según informó Alex Orué, miembro del Colectivo por la Protección de Todas las Familias en Yucatán (Colectivo PTFY), el juez Ricardo Alfonso Morcillo Moguel desechó el amparo “exigiendo que presentemos pruebas documentales de ser personas de la diversidad sexual, como si hubiese un padrón o algo así”. 

Lee: Colectivo presenta demandas contra Congreso de Yucatán por negarse a aprobar el matrimonio igualitario

El Colectivo demandó al Poder Legislativo por realizar una votación por cédula (secreta) el 15 de julio de 2019 durante el estudio de la iniciativa de reforma constitucional estatal, la cual hubiera permitido el matrimonio igualitario en la entidad.

Alex Orué lamentó la decisión del juez ante “un acto antidemocrático como lo fue votar de forma secreta a pesar de lo que marca la ley”. 

Por su parte, Carlos Escoffié, abogado del Colectivo PTFY, aclaró que la decisión del juez no significa que ésta avale la actuación del Congreso: “si bien es lamentable y absurda la decisión, debe aclararse que con ese argumento el juez sobresee el amparo sin estudiar el fondo del asunto; es decir, decide desechar la demanda porque no se presentó una acreditación de ser población LGBT+ sin analizar si la votación secreta fue inconstitucional”. 

En un comunicado, el Colectivo PTFY manifestó su preocupación por la decisión, dado que este hecho se convierte en “un grave precedente para la administración de justicia en Yucatán a través del juicio de amparo”. 

Lee: Con voto secreto de diputados, Congreso de Yucatán rechaza el matrimonio igualitario

A pesar de este rechazo, las y los activistas acotaron que actualmente existen cuatro juicios de amparos distintos por las dos votaciones sobre matrimonio igualitario realizadas en 2019, las cuales se encuentran en espera de resolución definitiva.

Además, en caso de ser necesario, ya consideran otras alternativas para que el asunto sea analizado por instancias fuera de Yucatán.

Fue el 10 de abril de 2019 cuando el pleno del Congreso de Yucatán rechazó por primera vez la reforma al artículo 94 de la Constitución local para que el matrimonio no se restrinja a la unión de un hombre y una mujer.

Días después el Colectivo PTFY presentó dos demandas de amparo en contra del Congreso estatal por negarse a aprobar el matrimonio igualitario argumentando que la votación de las y los diputados se realizó en forma secreta, a propuesta de la Mesa Directiva del Congreso.

Tras estos reclamos, el 15 de julio de 2019 se realizó una segunda votación en la que el Congreso de Yucatán en la que se volvieron a rechazar dichas reformas con 15 votos en contra y 9 a favor –emitidos en secreto–.

Para la mayoría de las personas que se infectan con el nuevo coronavirus, la covid-19 es una enfermedad breve y leve, pero algunas experimentan síntomas que incluyen fatiga duradera, dolor persistente y falta de aliento durante meses.

La condición, conocida como covid crónica, está afectando negativamente la vida de muchas personas y las historias de agotamiento, incluso después de una caminata corta, se han vuelto bastante comunes.

Aunque en medio de la pandemia la atención se ha centrado en salvar vidas, hay cada vez una mayor conciencia de las consecuencias de la enfermedad a largo plazo.

Sin embargo, incluso las preguntas básicas —como por qué algunos desarrollan la variante crónica o si se recuperarán del todo en algún momento— están plagadas de incertidumbre.

No existe una definición médica ni una lista de síntomas comunes a todos los pacientes: dos personas con covid-19 crónica pueden tener experiencias muy diferentes.

Sin embargo, la característica más común es la fatiga paralizante.

Otros síntomas incluyen la dificultad para respirar, una tos que no desaparece, dolor en las articulaciones y musculares, problemas de audición y vista, dolores de cabeza, pérdida del olfato y del gusto, así como daños en el corazón, los pulmones, los riñones y el intestino.

También se han reportado problemas de salud mental como depresión, ansiedad y dificultad para pensar con claridad entre los que la padecen.

La afección puede llegar a destruir por completo la calidad de vida de las personas.

“Mi fatiga no se parecía a nada que hubiera experimentado antes”, contó una persona afectada por la misma, Jade Gray.

La covid-19 crónica no implica solo una larga recuperación para alguien que haya pasado un periodo en cuidados intensivos por el coronavirus.

Incluso personas con infecciones relativamente leves de covid-19 pueden sufrir problemas de salud graves y duraderos.

“No tenemos ninguna duda de que existe la covid-19 crónica”, le dijo a la BBC el profesor David Strain, quien ya lleva tiempo atendiendo a pacientes con ese perfil en la clínica de Síndrome de Fatiga Crónica de la Universidad de Exeter.

Un estudio publicado en la revista especializada Journal of the American Medical Association siguió los casos de 143 pacientes con covid-19 atendidos en el hospital más grande de Roma después de que fueran dados de alta.

Y concluyó que el 87% sufría al menos un síntoma casi dos meses después y más de la mitad todavía tenía fatiga.

Sin embargo, estos estudios se centran solo en una minoría de los que contraen covid-19: en aquellos que acaban necesitando tratamiento hospitalario.

Mientras, con la información recabada con la aplicación Covid Symptom Tracker, utilizada por alrededor de cuatro millones de personas en Reino Unido, se descubrió que el 12% de las personas aún presentaban síntomas después de 30 días.

Y sus datos más recientes, aún no publicados, sugieren que un 2% de todas las personas infectadas (dos de cada 50) tienen síntomas de covid-19 crónica después de 90 días.

Aparentemente no.

Un estudio realizado en Dublín encontró que la mitad de las personas a las que se les dio seguimiento todavía experimentaban fatiga 10 semanas después de haber sido infectadas con coronavirus. Un tercio no pudo regresar al trabajo.

Y los médicos no encontraron ningún vínculo entre la fatiga y la gravedad de la infección.

Sin embargo, el agotamiento extremo es solo un síntoma de la covid-19 crónica.

El profesor Chris Brightling, de la Universidad de Leicester e investigador principal del proyecto PHOSP-Covid, que realiza un seguimiento de la recuperación de las personas, cree que las personas que desarrollaron neumonía pueden tener más problemas debido al daño en los pulmones.

Hay muchas ideas, pero no hay respuestas definitivas.

Una posibilidad es que el virus se haya eliminado de la mayor parte del cuerpo pero se mantenga en pequeños focos.

“Si hay diarrea prolongada, el virus se encuentra en el intestino, si hay pérdida del olfato, es en los nervios, y eso es lo que podría estar causando el problema”, dice el profesor Tim Spector, del King’s College de Londres.

El coronavirus también puede infectar directamente una amplia variedad de células en el cuerpo y desencadenar una respuesta inmune hiperactiva que cause daño en todo el cuerpo.

Otra posibilidad es que el sistema inmunológico no vuelva a la normalidad después de la covid-19 y esto sea la causa de los problemas de salud.

La infección también puede alterar el funcionamiento de los órganos. Esto se hace obvio en el caso de los pumones, cuando cicatrizan. Se han observado problemas a largo plazo después de la infección con SARS o MERS, que también son producidos por coronavirus.

Asimismo, la covid-19 puede modificar el metabolismo: ha habido casos de personas que luchan por controlar sus niveles de azúcar en sangre después de desarrollar diabetes como resultado de la covid-19, y el SARS provocó cambios en la forma en que el cuerpo procesa las grasas durante al menos 12 años.

También hay indicios de cambios en la estructura del cerebro, pero aún se están investigando.

Y la covid-19 también hace cosas extrañas en la sangre, incluyendo una coagulación anormal, y daña la red de venas y arterias.

“La teoría en la que estoy trabajando es un envejecimiento prematuro de los pequeños vasos sanguíneos que transportan oxígeno y nutrientes a los tejidos”, le dijo el profesor Strain a la BBC.

Y, como destaca Strain, hasta que no averigüemos qué está causando la covid-19 crónica “será difícil encontrar los tratamientos“.

La fatiga y la tos posviral están bien documentadas y son comunes; probablemente todos hemos tenido una infección de la que nos ha tomado años recuperarnos por completo.

Aproximadamente una de cada 10 personas con fiebre glandular tiene fatiga que dura meses.

E incluso ha habido sugerencias de que la gripe, particularmente después de la pandemia de 1918, puede estar relacionada con síntomas similares al Parkinson.

“Con la covid-19 parece haber síntomas de mayor alcance y el número de personas parece ser mucho mayor”, dice sin embargo el profesor Brightling.

Sin embargo, el énfasis está en la palabra “parece”, ya que hasta que tengamos una imagen real de cuántas personas han sido infectadas no sabremos exactamente qué tan comunes son estos síntomas, destaca.

“La forma singular en la que el virus ataca al huésped y las diferentes formas en las que luego altera la forma en que se comportan las células parecen estar dando a las personas una infección más grave que otros virus y síntomas más persistentes”, le dijo a la BBC.

El número de personas con Covid crónico parece estar disminuyendo con el tiempo.

Sin embargo, el virus surgió solo a fines de 2019 antes de globalizarse a principios de este año, por lo que faltan datos a largo plazo.

“Hemos pedido, deliberadamente, seguir a las personas durante 25 años. Ciertamente espero que sólo un número muy pequeño tenga problemas más allá de un año, pero podría estar equivocado”, dijo el profesor Brightling.

También existe la preocupación de que incluso si las personas parecen recuperarse ahora, podrían enfrentar riesgos de por vida.

Las personas que han tenido el síndrome de fatiga crónica tienen más probabilidades de volver a tenerlo y la preocupación es que futuras infecciones puedan causar más brotes.

“Si el Covid sigue el mismo patrón durante mucho tiempo, esperaría algo de recuperación, pero si solo se necesita otra infección de coronavirus para reaccionar, esto podría pasar cada invierno“, dijo el profesor Strain.

Y todavía es posible que surjan más problemas en el futuro: la Organización Mundial de la Salud advirtió que la inflamación generalizada causada por el coronavirus podría provocar que las personas tengan problemas cardíacos a una edad mucho más temprana.

El sistema de salud pública de Reino Unido, NHS, ofrece una serie de consejos para las personas afectadas por Covid-19, especialmente las que requirieron atención hospitalaria.

Concretamente recomienda“tres P” para conservar energía:

También aconseja hablar con el hospital o con el médico de cabecera si uno no se está recuperando tan rápidamente como cabría esperar.

Pero tanto en Reino Unido como en otras partes del mundo algunos han expresado su preocupación de que no hay suficiente apoyo para las personas con Covid crónico.

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