Ruth Bader Ginsburg (RBG), la mujer de 87 años cuyas causas avanzaron por encima de los estereotipos sociales, murió este 18 de septiembre. Sus aportaciones se convirtieron en legados importantes de la política estadounidense moderna. Su lucha por la igualdad de género abrió la puerta para la anulación de leyes discriminatorias y así, es ahora en uno de los modelos más representativos del feminismo actual.

Desde el inicio de su carrera, la jueza RBG se aseguró de que sus implacables disensiones forjaran condiciones equitativas entre hombres y mujeres. Ejemplo de ello fueron los casos Frontiero contra Richardson en 1973 y Weinberger contra Wiesenfeld en 1975. El primero, centrado en la solicitud de Sharron Frontiero, teniente de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, para que su esposo Joseph, a quien nombró como su dependiente, tuviera acceso a los mismos beneficios médicos y de vivienda que ella.

El segundo caso se relacionó con Stephen Wiesenfeld y Paula Polatschek, quienes se casaron en 1970. Stephen tenía un negocio de consultoría en computadoras, mientras que Paula impartía clases en Edison High School. Ella tenía ingresos significativamente mayores a los de él. Cuando Paula murió, Stephen se convirtió en el único proveedor de su hijo, por lo que solicitó la ayuda económica del Seguro Social que su esposa había reunido durante su vida profesional. Caspar Weinberger, entonces secretario de Salud, refutó el caso.

¿Cuál fue la similitud en ambos escenarios? Las mujeres eran el principal sostén económico de sus familias. Sin embargo, las leyes no contemplaban ese tipo de situaciones, reafirmando la idea de que era imposible que las mujeres sobresalieran en el mercado laboral. Aunque no siempre convencía al resto de los jueces, la estrategia de RGB fue aprovechar los fallos en contra para argumentar y crear un antecedente jurídico.

Ruth Bader estableció un estándar de justicia e igualdad de derechos ante la ley. Su postura en los casos citados se centró en la abrogación de la discriminación contra la mujer cuyo argumento inicial fue una crítica a la construcción de las leyes. Estas obstaculizaban las aportaciones económicas de las mujeres en el pago de los impuestos similar al de los hombres y, a su vez, le negaba el derecho a los hombres de tener la misma oportunidad que ellas de cuidar a sus hijos.

Estos casos particulares sucedieron hace más de 30 años en Estados Unidos, pero ¿no es similar a lo que ocurre hoy en día en México? Las mujeres siguen subrepresentadas en la economía formal. Las licencias de maternidad y paternidad no son iguales. La mayoría de los cargos directivos en el sector público y privado, son ocupados por hombres, incluido el Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos cuyo máximo cargo, como General de División, solo puede ser ocupado por un varón, algo similar por lo que luchó en su contra RBG en 1996 en el Instituto Militar de Virginia.

Estos sucesos denotan la necesidad de incorporar a más mujeres en posiciones donde se toman decisiones y cuya participación impacta en la vida pública y económica de las naciones. Ruth Ginsburg llegó a la cúspide del sistema legal. Su presencia, liderazgo, convicción y rigor analítico deben convertirse en referentes para la inmersión de mujeres en el mercado laboral donde se busque sentar oportunidades equitativas para el presente, que perduren en el futuro. Para que México sea un país más competitivo, se requieren más RBG, con voz propia e ideales firmes, que luchen por el bienestar de todos.

* Ingrid Chávez es investigadora del @imcomx.

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