Pocos países pueden presumir un esfuerzo creciente con resultados favorables de acopio y reciclaje de PET como México. De acuerdo con la asociación ambiental ECOCE, aquí se acopia y recicla más de 56% de los envases de este material.

El destino final de este material no solo es producir nuevamente envases, pues el PET reciclado puede ser reutilizado en otras industrias. Para insertar al PET en la Economía Circular ha sido necesario el esfuerzo conjunto de gobiernos, empresas, organizaciones civiles y, por supuesto, de la ciudadanía.

“En teoría un modelo de negocio o un proyecto exitoso de Economía Circular tiene que ser, primero que nada, socialmente incluyente, responsable ambientalmente y resiliente”, afirmó Eduardo Aguiñaga Maldonado, Profesor Investigador en Economía Circular de la EGADE Business School del Tecnológico de Monterrey.

El académico añadió que esto implica no solo evitar dañar al medio ambiente sino también que al mismo sea económicamente viable y competitivo de manera tal que no esté “apalancado” en subsidios.

En México, aproximadamente 30% del PET recolectado se usa para fabricar nuevamente envases, informó Luis Darío Ochoa Rodríguez, director de Asuntos Corporativos de Coca-Cola FEMSA México, otra porción, de alrededor del 25% va a la industria textil, pues la fibra que sale del PET pude ser combinada con otras fibras o incluso con algodón, otros destinos de este material son los frascos de medicinas, botellas de champú o embalajes.

“Todo esto inició hace 18 años, cuando la industria se puso de acuerdo y se coordinó para darle al PET las características para que se pudiera acopiar. Lo primero fue ayudar a que tuviera una valorización el material, después se creó la cadena de valor que ayudó a soportar la recolección del material y luego, la capacidad instalada para poder procesar ese material en diferentes utilidades”, detalló Ochoa Rodríguez quien añadió que este material se usa para fabricar autopartes.

Estos esfuerzos contribuyen al objetivo que tiene FEMSA de integrar la sostenibilidad en su modelo de negocio, pero también como eje para todas sus operaciones cotidianas, y para promover el bienestar de las comunidades. En este contexto, los esfuerzos por la adecuada disposición de los envases de PET y su reciclaje cumplen con este propósito.

Esta empresa, que es el embotellador público más grande de la marca Coca-Cola a nivel mundial, que opera 49 plantas y atiende cerca de dos millones de puntos de venta en nueve países, informó que en 2019 recolectó aproximadamente 50% de las botellas de PET que se pusieron en circulación en el mercado, una cifra en línea con el compromiso de recolectar el 100% para 2030.

Más allá de las cifras, FEMSA y Coca-Cola FEMSA se han preocupado en desarrollar productos y procesos destinados al reúso de materiales de muy diversas formas y gracias a estos esfuerzos que promueven el reciclaje y reúso se evita que los envases terminen en rellenos sanitarios.

“Un ejemplo es lo que hacemos en OXXO con los uniformes que utiliza el personal que labora ahí. Estos cuentan con el 50% de fibra de PET reciclado. Es una manera de darle un segundo uso a un material. Fue utilizado para un uso que fue envasar una bebida y después a través de una buena recolección es un material que puede reintegrarse a tener una utilización nueva y adicional”, detalló Víctor Manuel Treviño Vargas, director de Energía y Sostenibilidad de FEMSA.

Estos uniformes siguen dando vueltas en la Economía Circular, agregó, pues cuando terminan su vida útil se convierten en materiales de limpieza, en trapos, en materiales que siguen siendo utilizados de otra manera.

No obstante, hay que destacar que todos los envases de las bebidas que distribuye Coca-Cola FEMSA contienen, en promedio, 30% de resina reciclada, además de que ya están en el mercado presentaciones con botellas hechas en su totalidad con resinas recicladas como lo son las presentaciones de Ciel, Sprite Azul y Fresca.

La Economía Circular alrededor del PET surgió y ha tenido un auge en este siglo, pero sentar las bases para que esto sucediera ha requerido de mucho trabajo y alianzas entre empresas, gobiernos y organizaciones.

Desde finales del año pasado y principios del actual, se tuvo que concientizar a la ciudadanía para reconociera la importancia de disponer adecuadamente de del PET, explicó Ochoa Rodríguez. El segundo paso, alrededor del año 2000 fue construir una cadena de valor alrededor de este material entre acopiadores y pequeños comercios a fin de tener la posibilidad de ir a recoger los envases donde sea posible.

“Hay pequeños acopiadores que lo único que hacen es juntar las botellas en grandes sacos y luego se la venden a un siguiente nivel acopiador que lo que hace es empezar a generarle cierto valor al darle una limpieza, al darle una separación y un manejo para que pueda ir moviéndose hacia cierta parte de transformación, ya sea botella, textil, etcétera”, añadió.

Desde 2002 en México se creó una infraestructura con grandes transformadores que son las empresas que se dedican a comprar este material y meterlo en un proceso para convertirlo en una nueva resina, fibra o en una nueva aplicación.

Aunque también en el país, el PET ha generado que algunas comunidades que usen este material de manera alternativa y lo conviertan en mobiliario o en algún tipo de material para construcción. Es decir, existen muchas maneras de evitar que los envases de PET terminen en los rellenos sanitarios o en los mares y para ello, en materia de infraestructura, México cuenta con dos grandes plantas recicladoras de PET que han contribuido al incremento de la tasa de acopio y reciclaje y ha convertido al país en un referente mundial. Para ello fue fundamental la alianza de empresas.

“Coca-Cola FEMSA ha sido un socio de un inicio de iniciativas de reciclaje en México muy importantes. Participó en una planta recicladora de PET que se llama IMER, en donde se reciclan miles de toneladas de PET anualmente”, dijo Treviño Vargas.

Y es con base en estos esfuerzos conjuntos como se ha logrado la recuperación de cientos de miles de toneladas de PET que hacen de nuestro país un líder en el continente en materia de recolección y reciclaje.

“Cuando se habla de Economía Circular, no solamente es enfocarnos en procesos o productos o incluso empresas, el término apela a sistemas, a acciones, al conjunto de empresas, a colaboraciones, a sinergias, es un concepto que en principio es complicado. Es complicado que una sola empresa por sí sola a detonar una serie de proyectos de Economía Circular, sin contacto, sin colaboración con otras entidades”, consideró Aguiñaga Maldonado.

EL RETO AL FUTURO Y EL COMPROMISO DE TODOS

Si bien las cifras del acopio del PET en México hacen de nuestro país un referente mundial pues la tasa de acopio en países como Brasil es de 42%; en Canadá, de 40% y en Estados Unidos, de 31%, según ECOCE, aún falta un camino por recorrer para lograr que la totalidad de los envases de este material sean adecuadamente recolectados para su reciclaje y llegar a esa meta no será sencillo.

Ochoa Rodríguez reconoce que el reto de recuperar las botellas de PET que aún no se logran recolectar o que se disponen de manera inadecuada en el país será mayor.

“Aquí en México, yo creo que, todavía tenemos que reforzar mucho más el tema de educación y cultura (…); trabajar con ciertos estados y municipios en donde el desarrollo de la cadena de acopio y de reciclaje no ha sido al mismo nivel que en otros estados”, consideró.

Y es que es en esos lugares donde se encuentra una parte del material que no se está incorporando a la Economía Circular es donde hay que dirigir los esfuerzos de educación y concientización para fomentar el acopio. Adicionalmente, reconoce, que se tiene que seguir desarrollando la infraestructura necesaria para elevar los porcentajes de acopio para asegurar que el material llegue de la forma más eficiente posible a un destino donde pueda ser procesado.

Sin embargo, la participación de la ciudadanía es fundamental para que se dispongan adecuadamente miles de envases de PET a fin de que sean integrados a la Economía Circular.

“Si estás en la calle obviamente no hay que tirar la botella en el primer lugar donde veas, sino tratar de encontrar un lugar adecuado para disponerla o guardártela y llevártela a tu casa. Ese es uno de los grandes retos que tenemos, no nada más en México ya que para poder escalar muchas de estas iniciativas y generar un mayor volumen de acopio la clave es que el material pueda ser dispuesto de una manera correcta con una separación adecuada y detonar esta estructura que vaya por ese material y lo lleve a las cadenas correctas”, explicó.

En esto coincide Eduardo Aguiñaga Maldonado, el académico del Tecnológico de Monterrey quien sostiene que tenemos mucho por hacer y por aprender en materia de Economía Circular pues sigue siendo necesario exhortar tanto a empresas como a consumidores a tomar en cuenta esta nueva perspectiva y a trata de seguirla.

“Al final no porque sea un modelo de negocio representa un daño social, al contrario, es un modelo de negocio que es inclusivo con la sociedad que recupera el medio ambiente y es competitivamente viable con el entorno. Entonces prácticamente eso, y exhortar tanto a empresas, emprendedores y a consumidores a tomar en cuenta esta nueva perspectiva y a trata de seguirla”, declaró.

El reto de aumentar considerablemente el acopio y procesamiento del PET es tomando muy en serio por FEMSA, aunque reconoce que necesita el apoyo del consumidor final para lograrlo.

“La sociedad tiene que irse dando cuenta cómo cada vez tiene que ser responsable en el tema de los residuos y que en la medida en que estén separados son valorizables. De preferencia lo más limpio posibles, una basura revuelta no vale nada. Esa misma basura pero separada por categorías, tiene un valor”, concluyó Treviño Vargas.

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