El papel de los medios de prensa en las elecciones de EEUU

Esa ha sido la tarea de los medios de prensa desde 1848, en que la Associated Press declaró vencedor a Zachary Taylor.

El presidente lo elige el Colegio Electoral en base a los resultados de la votación popular. Es un trámite que toma semanas. Para llenar el extraño vació generado por un sistema federalista —empeorado en el 1800–, que incluye un lento procesamiento de los votos y del consiguiente anuncio del vencedor, las organizaciones noticiosas surgieron como un componente importante del proceso electoral: Recabando los resultados de cada estado —suministrados por las autoridades electorales—, haciendo la cuenta final y anunciando el ganador.

Mucha gente se muestra sorprendida por este proceso, incluido el presidente Donald Trump. Después de que la Associated Press y las principales cadenas televisivas declarasen ganador a Joe Biden, Trump se preguntó en un tuit desde cuándo los medios de prensa “dicen quién será el próximo presidente”.

Vistazo al proceso para determinar el vencedor:

UN PROCESO FRAGMENTADO

El anuncio de los resultados el mismo día de la votación es algo relativamente nuevo, lo mismo que la votación en un solo día.

Los padres de la patria crearon el Colegio Electoral porque pensaron que darle ese poder a cada estado era la única forma de que estos ratificasen la constitución, según Alex Keyssar, experto en el derecho al voto de la Universidad de Harvard. Desde la guerra civil de 1861-65, señala, los políticos de las zonas rurales, sobre todo los del sur, objetaron la idea de dejar que el gobierno nacional manejase las elecciones.

Inicialmente, las elecciones duraban varios días y no todos los estados votaban en las mismas fechas. La llegada del telégrafo –y el temor de que los resultados de un estado pudiesen incidir en los de otro– hizo que se decidiese que todos los estados votasen el mismo día, de acuerdo con David Greenberg, profesor de historia y de periodismo de la Universidad de Rutgers.

Después de la votación, cada estado elige los delegados que enviará al Colegio Electoral. La cantidad depende de la población del estado y de cuántos representantes y senadores tiene en el Congreso. Esos delegados se comprometen a votar por el candidato que más sufragios recibió en su estado. La votación se hace a partir del 14 de diciembre, más de un mes después de las elecciones.

El presidente del Senado y el archivero deben recibir los resultados del voto electoral a más tardar el cuarto miércoles de diciembre. Este año, el 23 de diciembre. Los resultados son enviados al nuevo Congreso, que se debe reunir en una sesión conjunta el 6 de enero para anunciar formalmente el desenlace de la votación.

EL PAPEL DE LA PRENSA

Los medios de prensa se involucraron en el proceso por su deseo instintivo de dar la noticia del ganador lo más rápidamente posible y porque la gente no quiere esperar hasta mediados de diciembre.

En un sistema de gobierno descentralizado, solo los medios de prensa estaban dispuestos a asumir el costo de tabular los votos, según Rick Edmonds, analista del Poynter Institute for Media Studies (Instituto Poynter para los Estudios de los Medios de Prensa). La Comisión Electoral Federal regula algunos aspectos de las elecciones pero no tabula los votos. Esto creó un vacío pues nadie hacía la cuenta final.

La AP empezó a contar los votos y analizar las tendencias antes de la guerra civil. Las cadenas televisivas comenzaron a hacerlo en la contienda de 1960 entre Richard Nixon y John F. Kennedy, anunciando los ganadores de cada estado.

El conteo de este año se vio complicado por la pandemia del coronavirus. Mucha gente votó anticipadamente por correo, lo que demoró el conteo en algunos estados. La contienda, por otro lado, fue muy reñida, lo que contribuyó a que se demorase el anuncio del ganador. La AP y las principales cadenas anunciaron el ganador el sábado, cuatro días después de la votación.

¿CÓMO SE MANEJA EL CONTEO?

La AP tiene gente en todos los estados que compagina los resultados de las autoridades electorales y de portales oficiales.

Las organizaciones noticiosas de todo el mundo usan la cuenta de AP. Analistas y editores de AP estudian el voto y la información demográfica, la historia electoral y estadísticas del voto adelantado antes de declarar al ganador.

La AP declaró ganador a Joe Biden el sábado por la mañana, luego de determinar que había triunfado en Pensilvania, lo que le permitía rebasar la cifra de 270 votos electorales necesaria. Las cadenas televisivas siguieron el mismo proceso, usando la cuenta de AP o alguna otra.

“La ventaja de tener una prensa libre que haga esto es que la prensa libre es libre e independiente, al menos en teoría”, dijo Keyssar. “Pero no es un conteo oficial y nadie está obligado a acatar sus conclusiones. Esto genera la confusión actual”.

Sin embargo, nadie asume la tarea de hacer un conteo nacional oficial.

LO QUE NO FUNCIONA

Se producen errores y fallas.

En 1948, el Daily Tribune de Chicago publicó un gran titular de primera plana: “Dewey Derrota a Truman” luego de que las primeras cifras diesen ventaja al favorito Thomas Dewey. Al final de cuentas, sin embargo, Harry S. Truman resultó reelegido en contra de los pronósticos.

En el 2000, las principales cadenas y la AP dieron por ganador a Al Gore en la Florida y más adelante tuvieron que retractarse. Declararon que George W. Bush había triunfado en la Florida y también tuvieron que dar marcha atrás. La AP se abstuvo de dar por ganador a Bush porque la votación era muy reñida. Más de un mes después, la Corte Suprema dispuso que se suspendiese un recuento, en votación de 5-4, y Bush fue declarado ganador por un escaso margen.

LOS TRIBUNALES

La campaña de Trump dice que va a cuestionar el triunfo de Biden en los tribunales, sin haber ofrecido pruebas de que hubo un fraude.

La AP toma en cuenta la posibilidad de que se dé ese paso antes de hacer anuncios, según su directora editorial Sally Buzbee.

El abogado de Trump Rudy Giuliani dijo que los medios de prensa no tienen papel oficial alguno en la determinación del ganador.

Eso es cierto. Pero el analista Edmonds cree que la práctica continuará porque está muy arraigada. Afirma que se pueden mejorar los métodos, pero que “no veo ninguna instancia en la que el sistema no haya funcionado”.

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