Octubre tendrá dos lunas llenas, fenómeno se da cada dos años y medio

“Usualmente los meses solo tienen una Luna llena, pero a veces una segunda se cuela. Las lunas llenas están separadas por 29 días, mientras que la mayoría de los meses tiene 30 o 31 días de duración, por lo que es posible que quepan dos lunas llenas en un solo mes. Esto ocurre cada dos años y medio, en promedio», explica la NASA.

“Hubo un tiempo, no hace mucho, cuando la gente veía lunas azules casi todas las noches. Lunas llenas, medias lunas, lunas crecientes: todas eran azules, excepto algunas noches en las que eran verdes”, explica la NASA en su relato.

Así, durante años, los rayos blancos del satélite que brillaban a través de las nubes de ceniza “emergían azules y a veces verdes”. El sol en ocasiones parecía lavanda, mientras que por primera vez, se divisaron en el cielo nubes noctilucentes, de un tono azul eléctrico.

Además de la erupción de los volcanes hay otro fenómeno que puede hacer que el satélite se tiña de azul: los incendios forestales.

“Los vientos llevaron el humo hacia el este y el sur con una velocidad inusual, y las condiciones del fuego produjeron grandes cantidades de gotitas aceitosas del tamaño justo (aproximadamente 1 micrón de diámetro) para dispersar la luz roja y amarilla. Dondequiera que el humo se despejara lo suficiente, el sol era visible. Era lavanda o azul. Ontario y gran parte de la costa este de EEUU se vieron afectados por el día siguiente, pero el humo continuó. Dos días después, los observadores en Inglaterra informaron un sol índigo en los cielos atenuados por el humo, seguida de una luna igualmente azul esa noche”, recordó la experta, según recoge la agencia espacial.

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OMS desmiente que Covid salió de laboratorio y confirma que su origen fue “natural”

El inmunólogo Tedros Adhanom, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), dijo que el órgano multilateral ha investigado cuál es el origen del nuevo coronavirus (COVID-19), y apuntó a que los resultados señalan que este padecimiento hallado en China en diciembre de 2019 se desarrolló “de forma natural”.

Desde la sede central de la OMS, en Ginebra, Suiza, el especialista habló sobre el origen del COVID-19, luego de que algunas versiones sugirieran que la enfermedad pudo haber sido creada en un laboratorio con fines de arma biológica:

“(Sugieren) que el COVID-19 proviene de un laboratorio. En lo que a nosotros respecta, y hasta ahora, las publicaciones que hemos visto, las publicaciones dicen que, en realidad, el COVID-19 sucedió de forma natural. Fue algo natural. Entonces éstas son todas las publicaciones que conocemos”.

Tedros Adhanom.

El director general de la OMS insistió que el COVID-19 sucedió de forma natural. En esa rueda de prensa, Maria DeJoseph Van Kerkhove, epidemióloga estadounidense y líder técnica de respuesta al COVID-19 en el Programa de Emergencias Sanitarias, recordó que hay patógenos que han pasado de animales a humanos, por lo que un resultado certero requiere cierto tiempo e investigaciones muy detalladas.

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La inteligencia artificial, un fenómeno económico: Christian Lemaitre

04/10/2020, Xalapa, Ver.- La inteligencia artificial (IA) es un campo del conocimiento que está en constante desarrollo, comentó Christian Lemaitre León, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Cuajimalpa, al dictar la plática “Hacia una inteligencia artificial responsable 2020”, en el marco de la Jornada de Inducción al Centro de Investigaciones en Inteligencia Artificial (CIIA) 2020 de la Universidad Veracruzana (UV). 

La charla se llevó a cabo a través de la plataforma Zoom y transmitida en la página de Facebook del CIIA, la tarde del viernes 25 de septiembre. 

Christian Lemaitre comentó que en los últimos 10 años se crearon dos oligopolios del mundo digital: GAFAM (acrónimo de GoogleAmazonFacebookApple y Microsoft)que representa a las empresas norteamericanas; y BATX, que se refiere a las empresas chinas. 

“Son empresas que dominan al mercado, tienen miles de millones de usuarios y capacidad de capturar toda la información de los usuarios (big data), monetizan esa información de diferentes maneras y han encontrado en aplicaciones de IA su mina de oro, porque les permiten manejar grandes cantidades de información. 

Indicó que la IA se ha convertido en un fenómeno económico y social de todo el mundo desarrollado, pues ven en los países mercados potenciales. 

La IA, destacó, tiene una diversidad de cosas prometedoras, una de ellas son las aplicaciones en el ámbito de la medicina, ya que están enfocadas en mejorar la salud del ser humano. 

Sin embargo, bajo el pretexto del progreso, muchas de las nuevas aplicaciones del IA afectan los derechos humanos de las personas, ya que se sienten amenazadas de quedar desempleadas, otras más se sienten vigiladas en su intimidad y manipuladas en su percepción de la realidad, perdiendo su autonomía. 

“Cada vez más personas se percatan de que se han convertido en adictos a ciertas plataformas cuyas interfaces se han diseñado para mantener conectados en línea a sus usuarios el mayor tiempo (diseño adictivo); esto permite a las empresas monetizar ese tiempo frente a la pantalla para subastar a los anunciantes.” 

En el ámbito empresarial han surgido una multitud de empresas con productos basados en técnicas de IA que buscan automatizar procesos cognitivos, como evaluación de personas, sistemas de predicción, toma de decisiones diversas, entre otras. 

Por último, apuntó que la presión social puede obligar a encontrar nuevas estrategias en investigación en IA: hacer que el centro de atención sea el bienestar del ser humano y de su comunidad; cambiar el modelo de negocio a una economía sostenible y de protección al medio ambiente; desarrollar las herramientas para la defensa de los usuarios humanos ante los embates de las empresas depredadores; trabajar en grupos interdisciplinarios en la atención de los problemas de la población, y desmitificar a la IA. 

Hay mucho que hacer, el cerebro es mucho más grande de lo que nos quieren vender con las aplicaciones inteligentes, que son un peligro para el cerebro. Estamos muy lejos de esta maravilla que es el cerebro».

Recordemos que nuestro cerebro es un sistema capaz de crear poesía, resolver problemas de mecánica cuántica, discutir de política, contar cuentos a un niño y disfrutar de la naturaleza. 

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Lunas llenas en octubre: luna de cosecha y una rara luna azul en Halloween

Como si 2020 no fuera lo suficientemente extraño, es un año con 13 lunas llenas en lugar de 12, y dos de ellas ocurrirán en octubre.

La primera luna llena de octubre es la luna de la cosecha el 1 de octubre, y la segunda luna llena ocurrirá el 31 de octubre. Así es: una luna llena en Halloween.

La luna llena de cosecha saldrá a las 5:05 pm (hora de Miami) el 1 de octubre. El nombre se le da a la luna llena que ocurre más cerca del equinoccio de otoño. Si bien esta luna llena generalmente ocurre en septiembre, una luna llena el 2 de septiembre era demasiado pronto para ser conocida como la luna de la cosecha. En 2019, la luna llena de cosecha ocurrió el viernes 13 de septiembre.

La luna llena de cosecha proporciona luz a los agricultores que cosechan sus cultivos durante la noche, según el Farmer’s Almanac.

La Luna aparecerá llena durante unos tres días, según la NASA.

Octubre también cerrará con luna llena en Halloween, la rara luna llena azul de cazadores en Halloween.

Si bien la Luna en realidad no se verá azul, la segunda luna llena en un mismo mes generalmente se conoce como luna azul. Esto sucede cada 2,5 a tres años, o «una vez en una luna azul».

Anteriormente, una luna azul se conocía como la tercera o cuarta luna llena en una sola temporada.

Por lo general, la siguiente luna después de la luna de la cosecha se conoce como la luna del cazador, cuando los cazadores usaban la luz de la luna para cazar presas y prepararse para el invierno.

Si bien una luna azul parece rara, una luna llena en Halloween en diferentes zonas horarias es aún más rara, un evento que no ha ocurrido desde 1944.

Sin embargo, la luna llena ocurre en Halloween cada 19 años en algunas zonas horarias, por lo que puede esperar una luna llena de Halloween nuevamente en 2039, 2058, 2077 y 2096.

La luna llena de Halloween saldrá a las 10:49 am (hora de Miami) del 31 de octubre, lo que explica por qué la luna será visible en todas las zonas horarias. Este es también el último día del horario de verano, por lo que debe retrasar el reloj una hora el 1 de noviembre a las 2 a.m.

En la noche del 2 de octubre, es posible que veas una estrella roja ardiente en la parte superior izquierda de la luna de cosecha, o justo encima de la Luna si miras más tarde en la noche, según EarthSky.

En realidad, es Marte, que hará su mayor aproximación a la Tierra a las 10:18 am (hora de Miami) del 6 de octubre.

Marte estará a 62.099.460 kilómetros de la Tierra (sí, eso es cerca de Marte) y no estará tan cerca de nuevo hasta 2035.

APUNTES| Ya hay Director en el Centro SCT

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Nobel de Medicina para los científicos que descubrieron el virus de la hepatitis C

La Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo ha distinguido con el Premio Nobel de Medicina y Fisiología a los investigadores Harvey J. Alter (EEUU), Michael Houghton (Reino Unido) y Charles M. Rice (EEUU) por sus aportaciones al descubrimiento del virus de la hepatitis C.

El jurado ha subrayado la «contribución decisiva» que estos científicos han hecho para combatir un patógeno que es capaz de provocar enfermedades como la cirrosis o el cáncer de hígado. Alter, Houghton y Rice hicieron posible la identificación del virus, contra el que ya se han desarrollado fármacos efectivos. Los tres habían recibido previamente otro prestigioso galardón, el Premio Albert Lasker de Investigación Médica (Alter y Houghton en 200 y Rice en 2016).

Tras la identificación de los subtipos A (transmitido por consumir alimentos contaminados) y B (que se transmite a través de la sangre y los fluidos corporales), los científicos seguían sin poder explicar un porcentaje considerable de casos de hepatitis crónica, que provocaba importantes problemas de salud. Tenía que haber otra cosa, otro agente desencadenante que aún no se había podido descifrar.

Con esa idea en la cabeza trabajaba Harvey J. Alter que, a finales de los años 70 investigaba en los Institutos Nacionales de Salud de EEUU la incidencia de casos de hepatitis en personas que habían recibido una transfusión sanguínea. Hacía poco tiempo que los test para detectar el virus de la hepatitis A y B estaban disponibles, pero en muchos casos, esas pruebas seguían dejando sin explicación la existencia de la enfermedad.

Preocupado por la transmisión de la hepatitis a través de las transfusiones sanguíneas, Alter profundizó sus estudios y pudo demostrar que si se transfundía sangre de un afectado a chimpancés, los animales también desarrollaban la enfermedad. La causa, demostraron posteriormente los estudios, era un agente infeccioso con las características de un virus. Sin más datos a los que agarrarse, al principio la enfermedad recibió el nombre de ‘hepatitis no A y no B’.

Fue Michael Houghton, desde la compañía farmacéutica Chiron, quien asumió la tarea de aislar la secuencia genética del virus. Como si de armar un puzle se tratara, su equipo fue recopilando fragmentos de ADN hallados en la sangre de chimpancés infectados y estudiando anticuerpos en muestras de sangre de pacientes afectados. Gracias a un pormenorizado trabajo, finalmente pudieron identificar a un virus del género Flavivirus que recibió el nombre de virus de la hepatitis C. Era 1989. Finalmente, el estudio de anticuerpos en pacientes de hepatitis crónica cuyo origen no se había podido determinar demostró que aquel era el agente que llevaban tanto tiempo buscando.

Quedaba por determinar si el virus, por sí mismo, era capaz de desencadenar la aparición de la enfermedad, una cuestión que pudo desentrañar Charles M. Rice, desde su laboratorio en la Washington University de St. Louis (EEUU). Mediante ingeniería genética, el investigador creó una variante RNA del patógeno que, inyectada en el hígado de chimpancés, provocaba, por sí misma, el desarrollo de la enfermedad, lo que confirmó la relación causal entre el nuevo virus identificado y el daño hepático.

Hoy en día, gracias a las aportaciones de los tres científicos, se han desarrollado test de detección que han eliminado la transmisión del virus a través de las transfusiones sanguíneas. Pero, además, sus hallazgos también han permitido el desarrollo de fármacos antivirales que hacen posible la curación de la enfermedad.

Javier García-Samaniego, jefe de Sección de Hepatología del Hospital Universitario La Paz, en Madrid, y coordinador de la Alianza para la Eliminación de las Hepatitis Víricas, considera que el galardón avala unas investigaciones «que han permitido, tres décadas después, que podamos estar hablando de eliminación de la hepatitis C». García-Samaniego recuerda que la infección por el virus de la hepatitis C «es la primera causa de enfermedad hepática crónica, cirrosis y cáncer de hígado en las sociedades occidentales». El descubrimiento de este patógeno y su posterior conocimiento en profundidad «han permitido el diseño de fármacos antivirales extraordinariamente eficaces», que sitúan la eliminación de esta enfermedad en un horizonte próximo para diversos países del mundo, sin ir más lejos, España.

En opinión del especialista, las contribuciones de los tres científicos son muy relevantes, tanto la identificación inicial del patógeno, como la evidencia de la vía de transmisión sanguínea del virus y sus implicaciones en la enfermedad hepática crónica, en la cirrosis y el cáncer de hígado, además de la perspectiva virológica con la que se han definido dianas hacia las que dirigir tratamientos específicos, que ya permiten la curación de la enfermedad.

También recibe la noticia del Nobel con entusiasmo el hepatólogo Ricardo Moreno, quien considera el premio un merecido reconocimiento a la labor «entregada» de estos científicos en el campo de las hepatitis víricas. Moreno recuerda días de trabajo compartidos con Harvey J. Alter en el «edificio 10» de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) estadounidenses, justo en frente del Hospital Walter Reed donde el presidente Trump fue ingresado por Covid-19 hace unos días. Para Moreno, que entonces estaba en los NIH trabajando en otra enfermedad hepática -llamada entonces cirrosis biliar primaria y ahora colangitis destructiva crónica no supurativa- Alter es «un hombre entusiasta, sencillo y muy ingenioso», de quien destaca una «gran cultura, más allá del ámbito científico».

Alter, por cierto, cuando estaba empezando su carrera como médico, colaboró en la identificación de otro virus de la hepatitis, el B, hallazgo por el que su jefe entonces, Baruch Samuel Blumberg (Nueva York, 1925) obtuvo el Premio Nobel en Medicina en 1976 junto con el también científico estadounidense Daniel Carleton Gajdusek.

El descubrimiento del virus de la hepatitis C (VHC) ha sido «una de las grandes contribuciones a la Hepatología moderna», considera Jesús Prieto, Catedrático Emérito de la Universidad de Navarra, y uno de los pioneros en España de Terapia Génica en Hepatología.

A su juicio, el hallazgo que han realizado de forma gradual los actuales premiados -y a los que Prieto ha tratado personalmente-, ha sido la base para el desarrollo de nuevos tratamientos que han beneficiado a millones de personas en el mundo hasta llegar a los actuales y eficaces fármacos antivirales que «han barrido al virus por completo».

No obstante, y aunque se muestra muy satisfecho por este reconocimiento, echa en falta que el premio Nobel tenga un límite de reconocimiento máximo de tres personas, ya que «también habría que destacar las esenciales aportaciones en este ámbito de otros grupos de científicos que han contribuido a este importante avance para la salud de la Humanidad».

Para Carmelo García Monzón, jefe del Laboratorio de Investigación Hepática y del Servicio de Medicina Interna del Hospital Santa Cristina, de Madrid, este descubrimiento ha supuesto «un antes y un después» en el manejo clínico y en el tratamiento de pacientes infectados por el virus C de la hepatitis.

García Monzón destaca como fundamental el sistema de diagnóstico que puso en marcha Houghton, para hacer un cribado del VHC en las transfusiones de sangre y para el diagnóstico de los pacientes basado en la detección de anticuerpos contra la hepatitis C. «A partir del desarrollo de esta técnica diagnóstica es cuando pudimos empezar con los tratamientos, actualmente curativos».

En esta misma línea se pronuncia José Luis Calleja, jefe de Servicio de Gastroenterología y Hepatologia en el Hospital Universitario Puerta de Hierro de Madrid, quien considera este Nobel como «un merecidísimo premio», aunque también quiere aprovechar este momento para reconocer el trabajo de «los descubridores los antivirales de acción directa, el primer tratamiento que cura definitivamente casi al 100% de los pacientes, en unas 8-12 semanas y sin apenas efectos secundarios. Esta terapia, asegura, «ha cambiado la historia radicalmente. En España ya se han tratado más de 140.000 personas y se ha reducido a la mitad el número de ingresos hospitalarios producidos por hepatitis C y también ha disminuido de forma drástica el número de trasplantes por complicaciones de dicha infección». Sólo en cuatro años, «se ha producido un hecho abrumador» y es que «la principal causa de ingresos por enfermedad hepática se va a convertir en un hecho residual. Es la primera infección viral crónica que se cura con un tratamiento tan sencillo. Tenemos que seguir por este camino».

Harvey J. Alter (Nueva York, 1935) se licenció en la Facultad de Medicina de la Universidad de Rochester. Tras especializarse en Medicina Interna en los hospitales Strong Memorial y el Universitario de Seattle, se unió en 1961 a los Institutos Nacionales de Salud (NIH) como asociado clínico. Después, pasó varios años en la Universidad de Georgetown antes de regresar de nuevo a los NIH en 1969 para unirse al Departamento de Medicina Transfusional del Centro Clínico como investigador principal.

En los NIH, Alter, que estaba estudiando la aparición de una «extraña» hepatitis (causada por un agente infeccioso no identificado) en pacientes transfundidos, inició las investigaciones que demostraron que el patógeno desconocido tenía las características de un virus y se hallaban ante una forma nueva y distinta de hepatitis viral crónica. La misteriosa enfermedad se conoció como hepatitis «no A, no B».

El británico Michael Houghton, nacido en la década de los 50, es actualmente catedrático de Investigación de Excelencia en Virología en la Universidad de Alberta (Canadá). En 1986 fue co-descubridor del genoma de la hepatitis D y tres años más tarde co-descubridor de la hepatitis C, hallazgo que condujo al desarrollo de reactivos de diagnóstico para detectar el virus de la hepatitis C (VHC) en suministros de sangre.

Sus estudios, en 1990, sobre identificación de anticuerpos contra la hepatitis C en la sangre, llevaron al desarrollo de una prueba de detección de sangre que eliminó la posibilidades de contagio en transfusiones sanguíneas. En otros estudios publicados durante el mismo período, el equipo de Houghton ya establecieron relación entre el VHC y el desarrollo de cáncer de hígado.

En 2013, y junto a miembros de la Universidad de Alberta demostró que una vacuna derivada de una sola cepa de hepatitis C era eficaz contra todas las cepas del virus. La vacuna se encuentra actualmente en ensayos clínicos.

Charles M. Rice nació en 1952 en Sacramento (EEUU). Recibió su doctorado en 1981 del Instituto de Tecnología de California, donde también se formó como becario postdoctoral entre 1981-1985. Estableció su grupo de investigación en la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, St Louis en 1986 y se convirtió en profesor titular en 1995. Desde 2001 ha sido profesor en la Universidad Rockefeller, Nueva York. Durante 2001-2018 fue director científico y ejecutivo del Centro para el Estudio de la Hepatitis C en la Universidad Rockefeller, donde permanece activo.

El año pasado, la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo distinguió con el Premio Nobel de Medicina a los investigadores William G. Kaelin (EEUU), Sir Peter J. Ratcliffe (Reino Unido) y Gregg L. Semenza (EEUU) por sus investigaciones sobre cómo las células se adaptan a la disponibilidad de oxígeno.

En 2018, James P. Allison y Tasuku Honjo fueron los galardonados por sus investigaciones sobre la inmunoterapia contra el cáncer.

En 2017, el galardón fue para Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young en reconocimiento a sus descubrimientos sobre los mecanismos moleculares que regulan los ritmos circadianos.

Tras el Nobel de Medicina, le seguirán los de Física el martes y Química el miércoles. Al final de la semana se divulgarán dos de los más esperados: el de Literatura el jueves y el de la paz el viernes, en Oslo.

El Mundo

TESTIMONIO | “El cuidado de pacientes Covid es una experiencia difícil”: enfermera del CAE

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Universidad de España desarrolla dispositivo portátil de diagnóstico rápido de COVID-19

Logroño, 8 oct (EFE).- Investigadores de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), Universidad de Oviedo y Universidad Politécnica de Cartagena (Murcia) trabajan en el desarrollo de un dispositivo portátil y de bajo coste, que diagnosticará el COVID-19 en menos de una hora.

Este sistema de detección del Coronavirus se plantea como una alternativa rápida y económica a las pruebas PCR, ha informado este viernes la UNIR, en una nota.

El dispositivo analizará el material genético del virus, presente en la secreción nasofaríngea, sin necesidad de enviar la muestra a un laboratorio.

El proyecto, denominado LIFE, figura entre los 30 seleccionados del total de más de 700 que se presentaron a la convocatoria del Fondo Supera COVID-19, iniciativa del Banco Santander, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE), y cuenta una financiación de 140.000 euros.

Las investigadoras de UNIR María Dolores Cima y María del Mar García Suárez, doctoras expertas en Microbiología, iniciarán el trabajo en el prototipo, que utilizará la amplificación del material genético del virus para detectar y medir la carga viral de las personas infectadas.

Cima ha explicado que «este dispositivo, fácil de usar y barato, podría ayudar a descongestionar la Atención Primaria y los hospitales».

«Nuestro objetivo final -ha informado- es que pueda utilizarse incluso desde casa para facilitar el autocontrol de las personas».

Ha precisado que «tenemos un año por delante para desarrollar el sistema y, en ese tiempo, esperamos que pueda llegar a los centros de salud», ha informado Cima, quien es investigadora principal del Grupo de Investigación ‘Industria, Energía y Sostenibilidad’ (InES) de UNIR.

Este detector, ha precisado, será igual de sensible que un PCR, pero lo aventajará en rapidez y facilidad de uso, ya que el dispositivo final podrá ser utilizado incluso en los hogares.

Este proyecto, ha detallado Cima «se sustenta en una investigación previa de dos años financiada por UNIR, también en colaboración con las investigadoras de la Universidad de Oviedo, donde hemos podido desarrollar parcialmente esta metodología, pero aplicada al diagnóstico de la neumonía neumocócica».

Cima ha informado de que «este es el punto de partida para poder afrontar ahora el desarrollo de este proyecto aplicado a esta enfermedad y con la urgencia que requiere».

También colaboran en este proyecto María Teresa Fernández Abedul, coordinadora de la investigación y catedrática del área de Química Física y Analítica de la Universidad de Oviedo, con las doctoras Estefanía Costa y Andrea González, también de este área.

Además, participan los investigadores de Ingeniería Telemática de la Universidad Politécnica de Cartagena, Javier García Sánchez, Joan García Haro, José Francisco Beltrán y Toribio Fernández Otero, catedrático de Química Física de la misma Universidad. EFE.

APUNTES | Segundo informe de Cuitláhuac

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Doctorado en Ciencias del Comportamiento busca consolidación internacional

08/10/2020, Xalapa, Ver.- Desde hace 10 años, el Doctorado en Ciencia del Comportamiento (DCC) de la Universidad Veracruzana (UV) ha centrado sus esfuerzos formativos en el desarrollo de cuadros de investigadores orientados a la comprensión y estudio del comportamiento animal y humano, desde procesos básicos, interacciones interindividuales, extensiones aplicadas a problemas socialmente relevantes, análisis conceptual y filosófico vinculado con la ciencia del comportamiento. 

El posgrado está adscrito al Centro de Estudios e Investigaciones en Conocimiento y Aprendizaje Humano (CEICAH) y avalado por el Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), en el nivel de “consolidado”, por un periodo de cinco años, a partir de 2016 y hasta 2021. 

Alejandro León Maldonado, quien el pasado 1 de septiembre recibió el nombramiento como coordinador del DCC, dio a conocer que este programa se enfoca estrictamente en el estudio y desarrollo de la ciencia del comportamiento, sus relaciones inter y multidisciplinares, lo que lo convierte en uno de los dos principales a nivel nacional, pero también con prestigio y reconocimiento internacional, pues ha atraído a doctorantes de Colombia, Brasil y Perú. 

Comentó que en el país, únicamente la UV y la Universidad de Guadalajara ofrecen el grado de Doctor en Ciencias del Comportamiento, y aunque la Universidad Nacional Autónoma de México tiene una opción terminal afín, su grado es de Doctor en Psicología. 

Si bien la primera generación del posgrado ingresó en 2010, es importante mencionar que su consolidación obedece a toda una tradición en ciencia del comportamiento, misma que se remonta a más de cinco décadas atrás; es decir, es resultado y, a la vez, parte de la evolución histórica de la psicología experimental y la ciencia del comportamiento en nuestro país.  

Es un posgrado que avanza a partir del legado muchos proyectos institucionales de sus pilares históricos, entre los que destaca Emilio Ribes Iñesta, fundador del CEICAH y Doctor Honoris Causa por la UV.

León Maldonado, quien también coordina el Laboratorio de Psicología Comparada en donde realiza investigación sobre sistemas conductuales y procesos psicológicos en organismos de diferentes especies, resaltó la fortaleza de su núcleo académico básico (NAB), cuyas Líneas de Generación y Aplicación del Conocimiento (LGAC) son: procesos básicos del comportamiento humano; de desarrollo psicológico e individuación; conductuales en educación; interacciones interpersonales y relaciones sociales; conocimiento, lenguaje y comportamiento; y sistemas de cálculo y de representación del comportamiento. 

“Es un posgrado muy amplio en cuanto a las LGAC, y heterogéneo con relación al tipo de fenómenos estudiados; sin embargo, estos fenómenos se estudian y analizan desde una perspectiva conceptual y metodológica que pretende ser consistente y homogénea. Ese es uno de los sellos distintivos de nuestro programa.” 

Entre los retos a cumplir, mencionó el fortalecimiento de la vinculación nacional e internacional del posgrado, incremento en la producción académica de artículos científicos en revistas de circulación a nivel mundialasí como de la movilidad académica, tanto de doctorantes como de los integrantes del NAB. 

“Tenemos muy claro los criterios que debemos cubrir, así como las acciones que llevaremos a cabo para elevar la calidad del posgrado y continuar colocándolo como un referente internacional.” 

Respecto a la designación de su nuevo cargo, el investigador se mostró orgulloso, pero a la vez comprometido con la UV, con el posgrado, con la disciplina y la comunidad. “Mi principal propósito es articular esfuerzos y voluntades a favor del desarrollo del posgrado, del NAB, de los doctorandos y sobre todo de la ciencia del comportamiento”, enfatizó. 

Expresó que el reto institucional inmediato es la evaluación del PNPC, para lo cual se tienen claros todos los indicadores y se espera un buen resultado. A mediano plazo, buscará perfilarlo como un doctorado de competencia internacional.

Otro reto tiene que ver con catalizar la dinámica propia del posgrado como práctica de una comunidad científica viva: alentar el diálogo, la discusión crítica, racional, argumentada, así como el desarrollo de nuevos métodos, paradigmas, y la vinculación con otros laboratorios y posgrados. 

Puntualizó que este programa se caracteriza además por el desarrollo de investigación de frontera que coadyuva a la evolución de la ciencia del comportamiento como disciplina. Asimismo, de sus LGAC emergen innovaciones tecnológicas a favor de la ciencia, ejemplo de ello es la implementación de nuevos aparatos para experimentación del comportamiento, métodos tanto para el análisis del comportamiento animal como humano, y software para el registro y análisis del comportamiento. 

Por esta razón, también se cuenta con publicaciones en las revistas más prestigiosas de la disciplina, tanto nacionales como internacionales.  

Informó que en cada generación son admitidos entre dos y cinco estudiantes, aunque se tiene capacidad para aceptar a 10 el proceso de admisión es muy riguroso. En virtud de ello, hizo una invitación a los interesados en formarse en esta disciplina a estar atentos de la convocatoria de la Dirección General de Estudios de Posgrados. 

Generalmente, dijo, los estudiantes provienen de psicología y áreas afines como: biología, etología y antropología, pero también es un posgrado en el que el perfil de inteligencia artificial o matemáticas puede ser pertinente, pues se requiere de su participación en la caracterización y modelado matemático de fenómenos conductuales. 

En este sentido, resaltó el trabajo colaborativo que el DCC mantiene con especialistas de otros posgrados e institutos de la UV en cuanto al desarrollo y registro tecnológico, entre ellos: Facultad de Matemáticas, Laboratorio Nacional de Informática Avanzada, Instituto de Biotecnología y Ecología Aplicada e Instituto de Neuroetología.

“Es un posgrado dinámico y vivo en cuanto a sus relaciones multi e interdisciplinarias. 

Los egresados pueden optar por la investigación, la docencia y o la formación de recursos humanos, de cuadros de otros investigadores en ciencia del comportamiento. 

También, son capaces de realizar esquemas comprensivos de la dinámica del comportamiento humano o no humano, tanto en contextos de investigación básica como en escenarios naturales donde los análisis se realizan con propósitos distintos de cara a incidir o coadyuvar en un asunto de relevancia social. 

Además, en ámbitos diversos como procesos conductuales en educación, educación especial, diseño de espacios abiertos, y de ambientes humanos y no humanos. 

“Pueden incursionar como investigadores, docentes, consultores, y desarrolladores de tecnología conductual en todos los escenarios donde el comportamiento individual juegue un papel importante, o desarrolladores de tecnología conductual.” 

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Hallan nueva especie de dinosaurios: tenia dos dedos y parecia un loro gigante

Una especie recientemente descubierta de dinosaurio desdentado de dos dedos ha arrojado luz sobre cómo un grupo de animales parecidos a loros prosperó hace más de 68 millones de años.

La especie inusual tenía un dedo menos en cada antebrazo que sus parientes cercanos, lo que sugiere una adaptabilidad que permitió a los animales propagarse durante el Período Cretácico Superior, dicen los investigadores.

Un equipo dirigido por la Universidad de Edimburgo desenterró múltiples esqueletos completos de la nueva especie en el desierto de Gobi, en Mongolia.

Con el nombre de Oksoko avarsan, las criaturas omnívoras emplumadas crecieron hasta alcanzar los dos metros de largo y solo tenían dos dígitos funcionales en cada antebrazo. Los animales tenían un pico grande y desdentado similar al que se ve hoy en las especies de loros.

Los fósiles notablemente bien conservados proporcionaron la primera evidencia de pérdida de dígitos en la familia de dinosaurios de tres dedos conocida como oviraptors.

l descubrimiento de que podrían evolucionar adaptaciones de las extremidades anteriores sugiere que el grupo podría alterar sus dietas y estilos de vida, y les permitió diversificarse y multiplicarse, dice el equipo.

Los investigadores estudiaron la reducción de tamaño y la eventual pérdida de un tercer dedo a lo largo de la historia evolutiva de los oviraptores. Los brazos y las garras del grupo cambiaron drásticamente junto con las migraciones a nuevas áreas geográficas, específicamente a lo que ahora es Norteamérica y el desierto de Gobi.

APUNTES | Segundo informe de Cuitláhuac

 

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Neuroetología UV invita al Congreso Internacional de Neurociencias

11/10/2020, Xalapa, Ver.- El Instituto de Neuroetología de la Universidad Veracruzana (UV) invita al Online International Congress of Neurosciences, cuya temática será “Cerebro y comportamiento en tiempos de Covid-19”, y se desarrollará del 25 al 28 de noviembre. 

Jorge Morales Mávildirector del Instituto de Neuroetologíaexplicó que las instituciones organizadoras son la Universidad El Bosque y Universidad de Los Andes, Colombia, en coorganización con la UV y otras 27 instituciones principalmente de Latinoamérica. 

Cabe destacar que el Instituto de Neuroetología de la UV es además parte del Comité Científico y de Evaluación de este ejercicio académico internacional, lo cual permite generar y consolidar vínculos con sus pares internacionales. 

Por su parte, Laura Hernández Salazar, coordinadora de Posgrado en el Instituto de Neuroetología, precisó que uno de los propósitos es proveer una ventana a los recientes estudios en neurociencias. 

Por lo anteriorentre las actividades contempladas, están nueve talleres: “Clínica del deterioro cognitivo y la demencia: pasos prácticos; Neuropsicología de la creatividad; Programación de experimentos remotos y presenciales con software libre; “Aplicaciones del mapeo cerebral electroencefalográfico en la evaluación clínica de diferentes psicopatologías y en el entrenamiento cerebral. 

Asimismo, Introducción a la aplicación de neuroimágenes en investigación; Aplicaciones clínicas y sociales de la psicofisiología (respuestas periféricas); Uso de algunos modelos animales en neurocienciaEEG & QeegCovid-19 case (en inglés), y Medidas corticales y cardiovasculares en psicofisiología cognitiva experimental. 

Además, añadió la científica, habrá 13 distinguidos ponentes, que también dan cuenta de la alta calidad de este eventoGary Berntsonde Ohio State University; Agustín Ibáñez, del Centro de Neurociencias Cognitivas de la Universidad de San Andrés; Antonia Hamiltondel Institute of Cognitive Neuroscience, UCL; Damian Stanley, de la Adelphi UniversityFacundo Manes, de la Fundación INECO para la Investigación de la Neurociencia; Ralph Adolphs, del California Institute of Technology. 

Paxton Culpepper, del Psychology DepartamentUniversity of NorthamptonIngrid J. Haas, de la University of Nebraska-LincolnNatalia Trujillo, de la Universidad de Antioquia; Paulo Boggio, de la Mackenzie Presbyterian UniversityHernando Santamaría-García, de la Pontificia Universidad JaverianaVittorio Gallese, de la Unit of NeuroscienceUniversity of Parma, e Isaac G. Santoyo, de la Universidad Nacional Autónoma de México. 

Morales Mávil precisó que las neurociencias son la base para entender por qué actuamos de una u otra forma. Añadió que estos tiempos de encierro por la pandemia han mostrado precisamente la diferencia en el comportamiento humano y afloran, por ejemplo, el estrés, la ansiedad y depresión. 

Tales condiciones, de una u otra manera, serán tocadas por los conferencistas invitados, adelantó el científico de la UV y añadió que además de talleres y ponencias, habrá presentación de carteles por parte de académicos y estudiantes de varios países. 

Todo este quehacer y vinculación internacional, remarcó Morales Mávil, dejará dividendos favorables como estancias estudiantiles o académicas, entre otras iniciativas. 

En este sentido, Hernández Salazar añadió: “La ciencia necesita tener diversidad de pensamiento, diversidad de tejidos, es lo que la engrandece. Entonces, evidentemente la inversión en ciencia es lo que más dividendos deja, como ser humano y como sociedad. 

Para quienes deseen asistir, el costo es de 11 dólares. El registro, mayor información y programa íntegro está disponible en la página del Instituto de Neuroetología: https://www.uv.mx/neuro/. 

APUNTES | Ahued en el filo de la navaja

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Estudiante de posgrado UV ganó Premio Jóvenes Investigadores GBIF 2020

13/10/2020, Xalapa, Ver.- Ángel Luis Robles Fernández, estudiante de la Maestría en Física de la Universidad Veracruzana (UV), ganó el Premio Jóvenes Investigadores de la Global Biodiversity Information Facility (GBIF) 2020 por su trabajo “Modelación de interacciones ecológicas desde diferentes dimensiones de la biodiversidad a través del aprendizaje automático”. 

El premio se otorga a estudiantes de posgrado (maestría y doctorado) que usan bases de datos sobre biodiversidad que están disponibles en línea (específicamente el GBIF). 

La Infraestructura Mundial de Información en Biodiversidad (GBIFpor sus siglas en inglés) es una organización y una red de investigación financiada por gobiernos de todo el mundo, destinada a proporcionar a cualquier persona de cualquier lugar, acceso abierto y gratuito a datos sobre cualquier tipo de forma de vida que hay en el planeta. 

En entrevista para Universo, Ángel Robles contó que cada país miembro de la red GBIF presenta un solo proyecto para las categorías de maestría y doctorado. En su caso, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) publicó la convocatoria para el premio, se hizo una selección a nivel nacional y posteriormente postularon su proyecto de maestría. 

Su inicio en el estudio de los temas de la ecología teórica, que son modelados con muchas herramientas matemáticas que se comparten con la física, surgió al observar el trabajo de biología que realiza su esposa. “Poco a poco me fui involucrando más en el conocimiento de estas herramientas”.  

Con respecto al premio, mencionó que lo llena de orgullo, lo motiva a seguir estudiando y lograr el objetivo de concluir la maestría y posteriormente el doctorado. 

“A nivel profesional es muy enriquecedor que el trabajo haya sido seleccionado de entre un conjunto enorme de proyectos de investigación realizados en otros países por personas muy talentosas.” 

De manera personal, dijo que la pandemia le ha permitido estar más cerca de su esposa y su hijo, compartir la noticia del premio con su familia ha sido muy emocionante y le motiva a seguir adelante. 

En nota informativa publicada en la página web de la GBIF se destaca que Ángel Robles es el quinto mexicano en ganar el premio, después de Juan Manuel Escamilla Mólgora (2016), Emma Gómez-Ruiz (2013), César Antonio Ríos-Muñoz (2011) y Andrés Lira-Noriega (2010). También es el tercer estudiante que gana mientras asiste a una universidad mexicana. 

El universitario comparte el premio con Vaughn Shireyde los Estados Unidos; ambos recibirán un premio en efectivo y un reconocimiento en la próxima reunión del Órgano de Gobierno de la GBIF. 

 

Historia evolutiva de los hospederos 

Durante el servicio social que realizó en el Instituto de Ecología, A. C. (Inecol), con el investigador Andrés Lira Noriegautilizó el clúster computacional que tiene el organismo. 

“Mientras escribía un manual del clúster, Lira Noriega me propuso un tema de investigación que quería desarrollar, justamente en donde la pregunta a resolver era cómo podrían estar relacionadas las interacciones parásito-hospedero, con la historia evolutiva de los hospederos.” 

En ese momento el Inecol realizaba investigaciones relacionadas con el aguacate, que era pertinente debido a la plaga Xyleborus glabratus que generaba una enfermedad que afectaba la producción de ese fruto. Empezaron a trabajar en cómo modelar la probabilidad de que diferentes hospederos posibles interactúan con estos escarabajos ambrosiales, para posteriormente generar información geográfica útil para la toma de decisiones. 

“Hemos seguido trabajando en la idea, pero ya no sólo para incluir la información evolutiva de los posibles hospederos resumida en un árbol filogenético, sino también datos geográficos y ambientales para calcular con mejores algoritmos esta probabilidad de interacción dadas las distancias geográfica, ambiental y evolutiva entre los hospederos.” 

 

Ecología de enfermedades 

Ángel Robles explicó que a partir de las investigaciones realizadas han encontrado que las interacciones parásito-hospedero en general tienden a agruparse en regiones particulares en donde se encuentra la riqueza de especies susceptibles al patógeno. 

Con respecto a su trabajo, indicó que uno de los objetivos es construir mapas que puedan guiar la investigación de la ecología de enfermedades comprender más sobre los padecimientos que se conocen, también si en estas regiones se pueden encontrar patógenos similares a los estudiados, conocer acerca de las enfermedades poco estudiadas o desatendidas y que, potencialmente, puedan volverse un problema de salud pública, como el caso del coronavirus SARS-CoV2”. 

Al preguntarle si los resultados de este trabajo pueden ser útiles para los epidemiólogos o científicos de la salud, Ángel Robles enfatizó que podrá servir para dirigir la vigilancia y los esfuerzos de campo, proporcionando decisiones rentables sobre dónde invertir los recursos limitados. 

El universitario construirá una base de datos que combinará información geográfica filogenética y ambiental para pares de especies, por medio de cuatro conocidos conjuntos de patógenos huéspedes: aves y Plasmodium (malaria aviar); aves y virus del oeste del Nilo; mamíferos (Mammalia) y flavivirus (Flaviviridae), en particular dengue virus; y murciélagos (Chiroptera) y coronavirus (Coronaviridae), compartió en entrevista publicada en https://www.gbif.org/es/news/2xkmGgi5YUoicWkGZ29VVZ/_preview 

“Un jurado de expertos reconoció a Robles, que fue nominado por la delegación de México en la GBIF, por su aplicación innovadora de los datos de presencia de especies para ayudar a predecir la aparición de nuevos conjuntos huésped-parásito con potencial de riesgo a la salud pública en comunidades humanas”, expresa la nota, en la que también se lee: Aún falta investigación y conocimiento profundo sobre las interacciones existentes entre las especies huéspedes y sus patógenos, lo que limita la capacidad de prever nuevos emparejamientos que podrían poner en peligro las vidas o los medios de subsistencia de los seres humanos”, de ahí la relevancia de su proyecto. 

Autodidacta, emprendedor y trabajador 

Andrés Lira, investigador del Inecol, expresó que el premio GBIF que ganó Ángel Robles representa un gran aliciente para los jóvenes interesados en conocer más de nuestro mundo, de hacerse preguntas y de explorar el vínculo entre distintas disciplinas. 

“Este premio refleja, además, que no es siempre de las universidades e institutos más reconocidos a nivel mundial en donde podemos encontrar talentos excepcionales.” 

Expresó que la investigación desarrollada por el estudiante de la Maestría en Física de la UV incorpora conceptos y herramientas de la ecología, así como herramientas de la computación para análisis masivos de datos en algo que puede representar un avance sustancial para entender y predecir de dónde pueden venir los próximos problemas epidemiológicos, ya sea para el humano o la vida silvestre. 

“Este proyecto es producto de una constante colaboración y esfuerzo en donde cada participante, pero principalmente Ángel, logró contribuir con su experiencia y conocimiento en algo más grande y útil a la sociedad.” 

Comentó que Ángel siempre se ha destacado por ser un alumno sobresaliente, autodidacta y una excelente persona. Desde que llegó a buscarlo al Inecol para explorar posibles temas para su tesis de licenciatura, recordó que le llamó la atención que se tratara de un estudiante de la Facultad de Física; sin embargo, tenía claros varios conceptos y temas de interés de la biología, específicamente en cuanto a modelos de nicho ecológico, mismos que podría abordar desde sus conocimientos y herramientas de la física. 

“Esto se potenció gracias a la buena comunicación en el sentido académico, a su soltura y agilidad para llevar a cabo investigación de manera autónoma, características que en su conjunto lo convierten en un excelente colaborador, acompañado de su afición por problemas que lo reten y le entusiasmen.” 

Cuauhtémoc Campuzano Vargas, coordinador de la Maestría en Física, comentó que la comunidad de la Facultad de Física se alegró al saber que Ángel Robles ganó el Premio GBIFprincipalmente por el esfuerzo y empeño que puso el joven en la investigación. 

“Tal vez en la idea que se tiene de nosotros, se preguntan ¿qué hace un físico trabajando en problemas de biología?, probablemente no tenga mucho sentido. La formación que tenemos nos hace muy flexibles como para encontrar lugar en cualquier problema que se intente resolver, desde la biología, la química, la economía, incluso la psicología y las ciencias sociales.” 

En México apenas está descubriéndose el potencial que tienen los físicos en otras disciplinas, así como Ángel hay varios egresados de Física que laboran en la iniciativa privada haciendo ciencia de datos. 

“Este premio destaca el perfil de investigador que Ángel se ha forjado”, subrayó Cuauhtémoc Campuzano y comentó que se trata de un estudiante muy hiperactivo, emprendedor y trabajador; lo primero siempre lo mete en problemas pues tiene varios objetivos al mismo tiempo. 

Recuerda que el universitario decidió muy tempranamente su vocación y se mantuvo firme, lo cual no es frecuente en un estudiante de licenciatura, esto lo llevó a publicar un artículo. “Él ahora tiene el perfil de un investigador que está iniciando”. 

 

La ciencia no es un vehículo para la dominación 

Para Ángel Robles, la ciencia es un sistema ordenado de conocimientos estructurados y no un vehículo para la dominación; por lo tanto, la ciencia puede sobrevivir a etiquetas como “ciencia neoliberal”, “ciencia socialista”, “ciencia capitalista”, entre otras. 

“Me parece que, con una mala interpretación sobre una relación entre poder, economía y ciencia, la gente podría malinterpretar el quehacer de los científicos como una caricatura de hombrecillos satisfaciendo las ambiciones de un dictador ávido de armas de destrucción masiva.” 

Lo cierto, es que en México sólo se destina el 0.31 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en ciencia y tecnología, según datos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt): el gobierno federal aporta el 77 por ciento y la iniciativa privada alrededor del 18 por ciento del total destinado a este rubro. 

“Hay falta de compromiso, tanto del gobierno como de la iniciativa privada, en incrementar ese porcentaje del PIB, el cual pudiera ayudar a eliminar problemas emergentes de una manera real y sostenida”, opinó el universitario. 

Como contraejemplo señaló a Dinamarca (país anfitrión del GBIF y promotor del premio) que invierte el tres por ciento de su PIB en investigación y desarrollo. Esto demuestra que existe una correlación entre este porcentaje de inversión en ciencia y el nivel de corrupción y desigualdad en los países. 

Para mí, la conclusión es que cualquier país que tenga por objetivo acabar con la corrupción debe empezar por llegar a niveles de inversión en investigación y desarrollo cercano a los países con tasas más bajas de corrupción.” 

 

 

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